jueves, 16 de agosto de 2007

Belleza Hindú.

Pilotos: Luis Santamarta y Fabio.
Auxiliares: Luisa, Vero, Macarena, Irene y yo.

Llegamos con la noticia de que al ser 15 de Agosto, el día de la independencia, todos los mercados estaban cerrados. Lo que pudo ser una mala noticia, se convirtió en una oportunidad para conocer Nueva Delhi de verdad.

El resto de la tripulación se quedó en el hotel descansando, mientras Irene y yo decidimos caminar y adentrarnos en su vida cotidiana. He llegado a Madrid con una percepción muy distinta de la vida. El estar en un país tercermundista, con gente que sabe sonreir sin tener nada, que sus hogares son una miseria, y no tienen para comer, con otra religión, otra cultura, otro olor, otra comida, otras costumbres y otra manera de vestir totalmente distinta a la nuestra, me ha hecho abrir los ojos y darme cuenta de lo afortunados e incoscientes que somos.

Y siempre nos andamos quejando.

Me he quedado enamorada de India, de los sharis, de las mujeres, de los niños, de la humildad, de sus miradas, de sus sonrisas. Primero fuí con la idea de ir a comprar por poco precio, regatear, ver mercados, traer mil cosas a Madrid... y ahora vengo satisfecha de poder haber vuelto siendo un poco más persona. Y que el materialismo no ha sido necesario para hacer de mi estancia en nueva Delhi algo inolvidable. Algo que... no se describir con palabras.

Caminamos por sus calles, abrazamos a su gente, compartimos sonrisas, saludos, historias. No nos sentimos en ningún momento extrañas, (a diferencia de como les podemos llegar a hacer sentir nosotros en nuestro país.) Íbamos por la calle y nos miraban, venían a saludarnos, nos perseguían niños correteando alrededor, nos dejaban entrar en sus casas, echarles fotos y preguntarles. Nos dieron la mano, nos dieron besos, nos dejaron estar entre ellos. De no haber visto jamás otra cosa que no fuera la cultura occidental, esto para mí ha sido inolvidable.

Obviamente no fue un camino de rosas, porque sentimos la pobreza, la desnutrición, niños sin infancia... pero al menos pude mirarme a mí misma mientras tenía ese escenario a mi alrededor y dar las gracias por todo lo que tengo.



Estas son alguna de las mil fotos que hice allí. Creo que todo el mundo debería estar obligado a visitar un país así por lo menos una vez en su vida. Darse cuenta de lo buena que es la gente y la mierda de vida que les ha tocado vivir. Agradecer lo que tenemos. Un lugar bellísimo del cuál me he enamorado. Cada segundo se me ha quedado grabado y espero que no se me olvide jamás. Esta experiencia espero repetirla mil veces a lo largo de mi vida.

2 comentarios:

Unknown dijo...

:_____

eres la mejor, sabes no?

SerGio))) dijo...

alaaaaaaaaaaaaa

joe k pasada..

mar menuda reflexion...k yo creo k tendriamos todos...cuando nos dan en las narices con todo eso..weno..la mayoria de nosotros..

mil beso0oooooooooooooos:)